viernes, 11 de abril de 2014

Desde el este: Zhang Qian, el "Gran Viajero"

 Hace veintidós siglos, un joven y audaz chino llamado Zhang Qian se dispuso a cruzar su país para desempeñar una difícil misión en las regiones del oeste, entonces remotas y misteriosas. A pesar de que no pudo cumplir su objetivo inmediato, el viaje resultó ser uno de los más importantes de la historia, puesto que desencadenó el conocimiento de Asia Central por parte de China.

 Zhang fue enviado a ese viaje de apertura de nuevos caminos por Wu Di, el emperador Han que a la sazón se enfrentaba a ataques cada vez más frecuentes de los viejos enemigos de China, los xiongnu.  Las incursiones en China de este pueblo guerrero fueron las que impulsaron la creación de la Gran Muralla, y sus descendientes encarnarían más tarde en Europa a los devastadores hunos.

 El emperador Wu Di supo por prisioneros xiongnu que estos habían derrotado años atrás a otro pueblo, los yuezhi y les habían obligado a huir hacia el oeste, más alla del desierto de Taklamakán. Wu Di decidió contactar con ellos y proponerles la unión de sus fuerzas para atacar a los xiongnu desde dos frentes a la vez.




 En el año 138 a.C. Zhang Qian, oficial de la casa imperial, partió con una caravana de cien hombres dispuestos a correr el riesgo, pero en la actual provincia de Gansu los xiongnu les atacaron, y mantuvieron cautivos a los supervivientes durante diez años. Zhang recibió un buen trato, pero mantuvo la idea de escapar tarde o temprano; un día, aprovechando que sus guardianes les habían ido permitiendo mayor libertad, consiguió huir junto a los hombres que quedaban de su expedición, y continuaron su viaje hacia el oeste.

 Por fin llegaron al territorio de los yuezhi,  para descubrir que estos ya no albergaban ningún interés en vengarse de sus antiguos enemigos. Zhang permaneció allí un año, reuniendo la mayor cantidad de información posible sobre ellos y otros pueblos de Asia Central. Cuando regresaba a la corte china, fue capturado de nuevo por los xiongnu, aunque consiguió escapar de nuevo... Finalmente, tras una ausencia de trece años, cuando ya hacía largo tiempo que se le daba por muerto, llegó a Chang´an, la capital Han, y se presentó ante el emperador. Regresó junto a un único superviviente de los cien hombres que habían partido con él originalmente.


 

 La información que Zhang Qian trajo consigo - militar, política, económica y geográfica- causó sensación en la corte Han. Gracias a su emisario, Wu Di supo de los ricos y antes desconocidos reinos de Ferghana, Sogdia y Bactria . El emperador envió muchas otras expediciones decidido a extender su imperio hacia el oeste, y Zhang dirigió algunas de ellas. Recibió el título de "Gran Viajero", y todavía hoy se le recuerda como un personaje importante  en la historia de China .

 Las consecuencias de este viaje fueron arrolladoras: a través de las vías comerciales con Asia Central, la seda llegó a Persia y de aquí a Roma. Se fue tejiendo de esa forma la red de caminos que von Richthofen bautizaría en el siglo XIX como "Ruta de la Seda".

 Y aunque fuese el erudito alemán quien le puso el nombre podemos afirmar, con toda justicia, que Zhang Qian fue el verdadero padre de la Ruta de la Seda...



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